Nos invaden: contra la militarización del espacio urbano de Torrelavega.


 

Desde la ACPT asistimos con preocupación a la progresiva militarización de nuestra ciudad mediante, entre otros hechos, las visitas continuadas de la Unidad Militar de Emergencias (UME), bajo la excusa de “hacer maniobras, simulacros u operaciones de apoyo”, permitidas por los responsables municipales y regionales, y nos mostramos totalmente en contra de esta ocupación y este militarismo.

El alcalde de Torrelavega y autoridades del PSOE, PRC y PP visitan el campamento de la UME en Tanos-Viérnoles (2016).

Creemos que toda esta propaganda militar responde a un informe de la OTAN de 2003 llamado  “Urban Operations in the year 2020″ (Operaciones Urbanas en el año 2020), donde, dentro de la crisis estructural del capitalismo que vivimos, llena de recortes, pérdida de derechos sociales y laborales y un descontento generalizado, se planifica para este 2020 el militarizar las ciudades y espacios urbanos con el fin de prevenir y controlar sublevaciones que pudieran afectar al poder/capital. Es decir, nosotros, las y los vecinos, pasamos a ser el enemigo y el campo de batalla sería la ciudad, en un “estado de guerra”, incluso aquí en el “Primer Mundo”, permanente y encubierto.

Por un lado, esta campaña prepara un escenario donde se les hace un lavado de cara a los militares, se intenta que los vecinos asuman como propio y natural su presencia y que sean percibidos como benefactores, integrándolos en labores civiles como la extinción de incendios y proyectando una falsa imagen de que vienen aquí a “ayudarnos” y “protegernos”.

Por otro lado, se enmascara la verdadera razón de la militarización: Un as en la manga que utiliza el Estado y las Comunidades para evitar protestas en sectores esenciales y reprimir cuando necesita proteger el capital y mantener un orden político y social acorde a unos determinados intereses.

Además, la constante presencia de cuerpos de seguridad subconscientemente “invita” a una desmovilización y resignación pasiva de la ciudadanía ante los continuos recortes y pérdida de sus derechos, dirigiéndonos la población hacia un Síndrome de Indefensión Aprendida, y a asegurar el continuo gasto de dinero público en armamento para beneficio de unas pocas multinacionales. De hecho, frente a los continuos recortes en Sanidad y Educación y Servicios Públicos, la inversión militar no hace más que aumentar año tras año de manera desproporcionada, convirtiendo, como todo en el capitalismo, a la Defensa en un negocio muy lucrativo para algunas empresas privadas.

Por poner un ejemplo, solo con lo que cuestan 9 vehículos todoterreno VAMTAC S3 de la UME (1,4 millones de euros pagados por el Ministerio de Defensa en 2015), en Torrelavega tendríamos para poner en marcha la comarcalización del Parque de Bomberos, pagar el importe de las ayudas del ticket social (214.000 €) y todavía nos sobraría dinero.

ANTECEDENTES MILITARES EN TORRELAVEGA Y CANTABRIA

En ACPT tenemos memoria, y no olvidamos otras ‘visitas’ de las fuerzas de seguridad a nuestra ciudad, tales como los antidisturbios enviados por el Estado en 1992 en la lucha de Sniace, con cargas policiales indiscriminadas y desproporcionadas contra trabajadores y trabajadoras, convirtiendo la ciudad en un campo de batalla. O la operación ordenada por Europa de redadas racistas Mos Maiorum en 2014 en La Inmobiliaria, con la permisividad de Lidia Ruiz Salmón del PSOE, o, de nuevo en este mismo Barrio, una operación “antidroga” en 2016  donde se cerraron todos los accesos y se podían encontrar en cada esquina policías con un fusil de asalto en mano en una escena propia de las películas de Hollywood.

Asimismo, en 1987 Reinosa fue especialmente machacada por los militares: Tras sufrir una reconversión industrial con los sucesivos ERES de empresas como Cenemesa o Forjas y Aceros, muchas familias estaban quedándose sin trabajo y sin medios para vivir. Mientras estas personas luchaban por sus derechos, el gobierno del PSOE de los Felipe González, Alfonso Guerra, José Barrionuevo, o Luis Roldán, terminó enviando a Reinosa más de 1.300 guardias civiles, 20 tanquetas y 2 helicópteros en lugar de una simple Mesa de Negociación. Durante semanas la ciudad fue invadida y militarizada, con cientos de heridos, más de 400 denuncias presentadas contra los cuerpos de seguridad, e incluso el trabajador Gonzalo Ruiz García falleció asesinado por la guardia civil como consecuencia de la inhalación de botes de humo.

Arriba: Tanquetas en una Reinosa militarizada en 1987, abajo a la izda. carga de antidisturbios en Torrelavega 1992 (lucha de Sniace), y abajo a la derecha operación en La Inmobiliaria en 2016.

Es decir, estos mismos militares que hoy vienen de “maniobras” para “ayudarnos” podrían venir mañana a reprimirnos y a llevarnos por delante si, dentro de otro contexto, así se les ordenase.

ANTECEDENTES EN EL ESTADO Y EUROPA

Se nos dice que en este “ejercicio” de la UME participarán varios países. Esta militarización a nivel global en periodo de crisis encaja con las pautas del informe de 2003 de la OTAN; en Europa, en 2008 3.000 militares se desplegaron en Nápoles, Italia, para controlar la huelga de las basuras. En Francia, con el ejército para sofocar las revueltas de Grenoble en 2010, o Grecia, con la huelga de camioneros de ese mismo año son algunos ejemplos. ¿Estarán intercambiándose información en Cantabria para sofocar huelgas e invadir ciudades?

En el Estado Español, en 2005 se creó la UME. En 2010, con el decreto 194/2010 se les otorgó a los militares el rango de “agentes de autoridad”, es decir, cualquier soldado puede llegar a tener las funciones y poderes de policía y militarizar rápidamente un terreno. En 2013 se creó el plan SAPROMIL (Aprovechamiento de Capacidades Profesionales del Personal Militar) para facilitar la incorporación de personal militar tanto en administraciones y organismos públicos como privados.

Incluso la policía está sufriendo una paramilitarización; en Cantabria se aprobó también en 2014 en el Parlamento el reservar un 20% de las plazas de Policía Local para Ayuntamientos a militares con 5 años de experiencia en las Fuerzas Armadas. También se ha hecho en otras Comunidades.

En 2010, y tras la huelga de los controladores de aéreos de Aena que reclamaban sus derechos laborales, el gobierno de Zapatero declaró el Estado de Alarma y pasó a militarizar los aeropuertos y el espacio aéreo. La propia UME y las fuerzas armadas tomaron el control de los aeropuertos y el personal civil en huelga pasó a ser personal militar y a responder ante un general, por lo que se veían obligados a renunciar a la huelga bajo amenaza de ser detenidos o sometidos incluso a un Consejo de Guerra.

Vehículos y efectivos de la UME presentes en Barajas en la huelga de los controladores aéreos de 2010 tras la declaración del Estado de Alarma y la militarización de los aeropuertos.

Es decir, entre otros objetivos, estamos ante una militarización encubierta de la Administración del Estado y una campaña para ocultar el verdadero propósito de la militarización: Cuando le interesa al capital, utiliza a los militares siguiendo unas pautas: Criminalizar a los huelguistas a través de los medios de comunicación (como hemos visto con los controladores aéreos y recientemente con los estibadores), militarizar el terreno, controlar la revolución, y mantener sus privilegios y las desigualdades entre clases.

CONOCIENDO A LA UME
Pese a que nos lo vendan como a simpáticos militares apagafuegos que vienen en son de paz y se dedican a ayudar a los demás en una obra social, conozcamos un poco cómo se gestó la UME, cómo funciona, cuánto cuesta y de dónde vienen sus mandos:

La UME fue creada por el presidente socialista Zapatero en 2005 para “preservar el bienestar de los ciudadanos en los casos de grave riesgo, catástrofes, calamidades u otras necesidades públicas”, se puso en marcha en 2007 y en sus 3 primeros años acumulaba ya un coste de más de ¡500 millones de euros! haciendo sólo 8 salidas. Tuvo multitud de críticas por estos gastos o por invasión de competencias de las Comunidades, e incluso la AUME (Asociación Unificada de Militares Españoles) emitió un informe criticando la creación de esta unidad.

A pesar de las amenazas del PP por desmantelarla si gobernase, el PSOE continuó con la UME y  la regularizó con el decreto 1097/2011, donde, dentro de las posibles situaciones de emergencia en las que la unidad puede actuar, hay una que figura como un ambiguo cajón desastre que dice: “Cualquier otra que decida el presidente del Gobierno en nombre del Rey“.

Resaltar por tanto la peculiaridad de la UME, donde, por muy extraño que parezca, es un cuerpo militar dedicado a protección civil que se ocupa de catástrofes naturales (en el caso de que sean llamados, mientras permanecen ‘a la espera’), una especie de “cuarto Ejército” formado por militares miembros de los 3 Ejércitos, y que a la vez no depende de ninguno de ellos, sino que responde directamente ante el presidente del Gobierno y un mando, o bien el ministro de Defensa.

Curiosamente, ya existían y existen dentro de los Ejércitos figuras que asisten en catástrofes o incendios, como el Cuerpo de Ingenieros Militares en el Ministerio de Medio Ambiente, o las BRIF, Brigadas de Refuerzo de Incendios Forestales, creadas en 1992 para apoyar a las Comunidades Autónomas.

La UME cuenta con unos 4.000 militares de las Fuerzas Armadas (Ejército de Tierra, Armada (mar) y Ejército del Aire), más de 1.000 vehículos y 75 edificios. Esta unidad divide el Estado en 5 partes, correspondiendo a Torrelavega y Cantabria la unidad ubicada en León y el desplazamiento en Pontevedra. Es decir, en caso de que la UME fuera enviada a Torrelavega ante una “emergencia”, sus unidades, vehículos y abastecimiento tendrían que recorrer de partida 250 y 415 km respectivamente… ¿No sería mejor llamar a los bomberos de aquí al lado cuando tengamos una emergencia?

En cuanto a sus mandos, el primer jefe de la UME en 2006 fue Fulgencio Coll Bucher, general experto en guerra urbana y militar desde 1966. Hijo y nieto de generales, su abuelo fue alcalde de Palma de Mallorca y estuvo en la Guerra Civil en el bando franquista. Su padre fue jefe del Movimiento Nacional en Vizcaya en los 70 y procurador de las cortes franquistas hasta su disolución.

Además, Coll fue enviado por José María Aznar del PP a Irak, al mando de la Brigada Multinacional Plus Ultra II durante 2003 y 2004, pese a contar esta guerra con el rechazo de prácticamente el 100% de la población española. También ha estado en otras misiones “de paz” en Angola, Mozambique y Kosovo. Recordemos también que en marzo de 2003 se produjo una manifestación en Torrelavega contra la guerra de Irak convocada por varias organizaciones en la que participaron varios miles de personas bajo el lema “Contra la guerra, huelga general”.

El general Fulgencio Coll (derecha), jefe de la Brigada Plus Ultra en Irak y primer mando de la UME en 2006, con José María Aznar en una visita de este último a las tropas españolas en Irak (2003).

El actual jefe de la UME en 2017, el general Miguel Alcañiz Comas, responde a un perfil similar: Militar desde 1973, ha sido jefe de las Fuerzas Pesadas y ha realizado misiones en Kosovo y Líbano. En 2013 participó en un homenaje del Ministerio de Defensa a Germán Peréz Casado, militar franquista miembro de la División Azul, es decir, voluntarios españoles que lucharon en el ejército nazi contra la Unión Soviética en los años 40.

Arriba: Alcañiz en el Parlamento de Cantabria junto al presidente Revilla en 2017. Abajo: El general Miguel Alcañiz Comas (1º por la izquierda), mando de la UME en 2016, en un homenaje a un militar franquista veterano de la División Azul, en Burgos en 2013.

Pese a que nos los presenten como gente que viene a ayudarnos, estos son los tipos de personas que tenemos al frente de unidades como la UME; veteranos de guerra del régimen franquista que se dedican a seguir órdenes del Estado Español o de la OTAN y UE, invadiendo incluso países enteros si así se les ordena.

CONCLUSIÓN

Desde la ACPT pedimos al Equipo de Gobierno y a sus máximos responsables en este área, el alcalde Cruz Viadero del PSOE y el concejal de Seguridad Ciudadana Pérez Noriega del PRC, que en lo sucesivo no se ceda ni un solo metro cuadrado de Torrelavega para uso militar de ningún tipo.

Creemos que Torrelavega debe ser una representación de la diversa sociedad civil de la que se compone la ciudad, y no un escaparate militar de ningún ejército. Asimismo, pensamos que el gasto militar debe ser erradicado y destinado a sectores tales como sanidad, educación, servicios sociales e investigación y desarrollo.

Mientras a unidades como la UME les son asignadas abundantes recursos materiales y económicos con dinero público, en estos momentos en Torrelavega tenemos un escenario dantesco en otros efectivos:  Desde las irregularidades en Protección Civil, o el caos actual en el Servicio de Bomberos, habiendo incluso asociaciones que no disponen ni de un local para reunirse.

Por mucho que nos vendan la moto de que parece que nos ha tocado la lotería con la UME, lo cierto es que su presencia en la ciudad no nos saca de nada. Nos dicen que este simulacro es para representar un escenario donde haya “damnificados” que necesiten de “comida, agua y descanso”, pero lo cierto es que estos refugiados provienen de guerras que ellos mismos hacen, estas maniobras nos cuestan un dineral, que podríamos invertir en otras cosas que sí son necesarias, y, ni nos van a ayudar a llegar a fin de mes, ni podemos comer tanques. Y si necesitamos a alguien que nos ayude en una “emergencia”, lo lógico y normal es que invirtamos en un Parque de Bomberos local rico en medios y personal, no en militares a cientos de kilómetros.

No nos dejemos engañar por toda esta propaganda amable. No queremos ver ejércitos desfilando por las calles, que son de todas y de todos. La realidad es que estamos en guerra, el campo de batalla es la ciudad, y esto no es un videojuego, es nuestra ciudad Torrelavega y está siendo invadida y usada como campo de pruebas de la OTAN. Los soldados están reconociendo el terreno de sus futuras operaciones y las y los vecinos nos hemos convertido en conejillos de indias.

A no ser que hagamos algo para remediarlo, no nos extrañe, por tanto, ver en el futuro a militares campando a sus anchas por la ciudad y siendo entrenados para reprimir a huelguistas, parados o desahuciados. El 2020 no está tan lejos, y en ninguno de los casos queremos una Torrelavega militarizada.

En Torrelavega, 30 de marzo de 2017

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